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🐈 El yaguarundí pierde terreno en América: Brasil, México y otros países enfrentan señales de alarma

Publicado el 17 Oct, 2026


🐈 El yaguarundí pierde terreno en América: Brasil, México y otros países enfrentan señales de alarma

Este pequeño felino, presente desde México hasta Argentina, fue reclasificado como “Casi Amenazado” en la Lista Roja de la UICN. La pérdida de hábitat, los atropellamientos, los conflictos con las personas y las enfermedades transmitidas por animales domésticos están detrás de su declive.

El yaguarundí (Herpailurus yagouaroundi) es uno de los felinos menos conocidos de América. Tiene un cuerpo alargado, patas relativamente cortas y una cabeza pequeña que recuerda, en cierta medida, a la de una nutria. Su pelaje puede ser gris oscuro, marrón o rojizo, y a diferencia de muchos otros felinos silvestres, suele estar activo durante el día.

Durante mucho tiempo, esa facilidad para observarlo llevó a pensar que era una especie común. Sin embargo, una evaluación reciente de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) concluyó que sus poblaciones son menos abundantes de lo que se creía y que están disminuyendo en distintas zonas de su distribución.

En 2026, la especie pasó de la categoría de “Preocupación Menor” a “Casi Amenazado” en la Lista Roja. La evaluación estima que su población podría haber disminuido más del 20 % y posiblemente cerca del 30 % durante un período equivalente a tres generaciones.

🌎 ¿En qué países está presente y dónde enfrenta mayores amenazas?

El yaguarundí habita una amplia región que se extiende desde México hasta el centro de Argentina. La evaluación de la UICN registra su presencia en Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela, además de la Guayana Francesa.

Pero su situación no es uniforme en todos esos territorios.

Brasil: una de las principales áreas de preocupación. El país alberga una parte central de la distribución de la especie. La evaluación estima que sus poblaciones podrían haber disminuido más del 30 % durante tres generaciones. La expansión agrícola y ganadera, la fragmentación de los ambientes naturales y los incendios afectan especialmente al Cerrado y a la Caatinga, dos regiones fundamentales para el felino.

Caatinga, Brasil: una caída estimada del 39,5 %. En esta región semiárida, los estudios citados por la UICN estimaron un descenso de esa magnitud durante un período de tres generaciones. La transmisión de enfermedades por animales carnívoros domésticos aparece como una de las posibles causas.

México: especial preocupación en el noreste. La subespecie conocida como yaguarundí del golfo de México (Herpailurus yagouaroundi cacomitli) es considerada la más amenazada dentro del país. La situación es distinta en la península de Yucatán, donde existen registros que indican que el felino puede ser relativamente común.

Costa Rica: una situación más delicada. La evaluación internacional señala que la especie está clasificada como “En Peligro” en la evaluación nacional costarricense. Esto demuestra que una categoría global puede no reflejar por completo los riesgos que enfrenta una población en un país específico.

Argentina, Paraguay y Uruguay: señales de retroceso. Un estudio citado en la evaluación de la UICN detectó una reducción del área de distribución del yaguarundí en sectores centrales de estos tres países al comparar registros de 2000-2013 con los de 2014-2021. Todavía no se conoce con precisión cuánto territorio perdió en conjunto.

En Argentina, el yaguarundí continúa formando parte de la fauna nativa y su distribución llega hasta el centro del país, con Río Negro señalado como límite austral aproximado. Sin embargo, la pérdida y fragmentación de ambientes naturales puede dificultar que sus poblaciones se mantengan conectadas.

🚧 Las amenazas que no siempre se ven

La destrucción del hábitat es uno de los principales problemas. Cuando los ambientes naturales se convierten en campos, rutas o zonas urbanizadas, las poblaciones quedan separadas y los animales deben recorrer mayores distancias para encontrar alimento y refugio.

Las carreteras agregan otro peligro: los atropellamientos. Los encuentros con personas también pueden terminar en la muerte del animal, especialmente cuando se lo considera una amenaza para las aves de corral.

A esto se suman las enfermedades transmitidas por perros y gatos domésticos. Incluso en lugares donde el hábitat todavía parece adecuado, estas amenazas pueden afectar a poblaciones pequeñas y naturalmente poco densas.

La evaluación también advierte que los registros de abundancia son bajos en numerosos sitios estudiados. Por eso, ver un yaguarundí durante el día no significa necesariamente que existan muchos ejemplares en la zona.

🌿 Protegerlo exige más que conservar grandes extensiones de bosque

Los especialistas señalan que la conservación debe considerar los ambientes que el yaguarundí utiliza realmente, incluidos matorrales, sabanas y otras áreas abiertas con vegetación que le permita desplazarse y refugiarse.

Mantener corredores naturales entre sectores de hábitat, reducir los atropellamientos, mejorar la convivencia entre las personas y la fauna silvestre y prevenir la transmisión de enfermedades desde animales domésticos son medidas que pueden contribuir a su protección.

También hacen falta más estudios y programas de seguimiento para conocer con mayor precisión el tamaño de sus poblaciones y cómo cambian con el tiempo. La escasez de datos fue, justamente, uno de los factores que dificultaron reconocer su situación real.

El cambio de categoría no significa que el yaguarundí esté al borde de desaparecer en todos los países donde vive, pero sí constituye una advertencia: sus poblaciones pueden estar deteriorándose incluso cuando el animal sigue siendo observado con cierta frecuencia.

❤️ En MásMascotas creemos que proteger la fauna silvestre también implica prestar atención a las especies menos conocidas. El yaguarundí necesita ambientes conectados, menos amenazas humanas y medidas de conservación adaptadas a cada región para que siga formando parte de los paisajes de América.

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