🐾 Costa Rica: una reserva protege al tapir y ayuda a recuperar un árbol en peligro de extinción
Publicado el 20 Oct, 2026
En el norte de Costa Rica, la protección de un mamífero amenazado está ayudando a recuperar una especie de árbol que también enfrenta el riesgo de desaparecer. En la reserva privada Tapir Valley, la conservación de la danta o tapir centroamericano (Tapirus bairdii) se combina con investigaciones científicas y proyectos de reforestación para recuperar el jícaro danto (Parmentiera valerii), un árbol endémico de la cordillera de Guanacaste.
La iniciativa demuestra que proteger a un animal puede beneficiar a muchas otras especies y contribuir a restaurar el bosque. Allí, los investigadores descubrieron que las semillas del árbol germinan con mejores resultados cuando se aprovechan las condiciones que proporciona el estiércol de las dantas.
Una reserva que pasó de la ganadería a la conservación
Tapir Valley se encuentra en Bijagua de Upala, en la provincia costarricense de Alajuela, junto al Parque Nacional Volcán Tenorio. Sus 104 hectáreas forman parte del corredor biológico Tenorio-Miravalles, una zona que conecta distintos ambientes naturales y facilita el desplazamiento de la fauna silvestre.
A finales del siglo pasado, los tapires eran poco frecuentes en esta región. La transformación de los bosques, la cacería y otras actividades humanas habían reducido las condiciones necesarias para que muchas especies vivieran y se desplazaran por el territorio.
La situación comenzó a cambiar cuando la propiedad fue adquirida con el objetivo de dedicarla a la conservación. Con el tiempo, se desarrollaron tareas de protección del hábitat, investigación y restauración de la vegetación, además de iniciativas de monitoreo de animales.
Actualmente, se han registrado al menos 50 tapires en el corredor biológico Tenorio-Miravalles, de los cuales 11 fueron identificados en Tapir Valley. Estos registros muestran la importancia de la zona para la especie, aunque no significan que todos los individuos formen una población aislada dentro de la reserva.
El jícaro danto: un árbol que necesita ayuda para recuperarse
Uno de los proyectos más importantes de Tapir Valley está dedicado al jícaro danto, un árbol endémico de Costa Rica que se encuentra en peligro de extinción. La tala y la pérdida de su hábitat han contribuido a reducir sus posibilidades de regeneración natural.
Los investigadores observaron que muchas de las nuevas plantas aparecían en lugares donde había excrementos de tapir. Esa pista permitió explorar una relación fundamental: las dantas consumen frutos y transportan las semillas a otros sectores del bosque, donde pueden depositarlas en condiciones favorables para su germinación.
Este proceso se conoce como dispersión de semillas. Es una función ecológica importante porque ayuda a que las plantas se establezcan lejos del árbol original y favorece la regeneración de la vegetación.
En el caso del jícaro danto, los investigadores también identificaron que las plantas jóvenes necesitan sombra durante sus primeras etapas de desarrollo y suelos arenosos próximos a los márgenes de los ríos.
Conocer esas condiciones permite seleccionar mejor los lugares donde sembrar y aumentar las posibilidades de que los ejemplares sobrevivan.
El estiércol de las dantas ayuda a germinar las semillas
A partir de las observaciones en el bosque, el equipo de Tapir Valley comenzó a experimentar con las semillas del jícaro danto. El procedimiento incluye extraerlas de los frutos, secarlas y colocarlas en un sustrato preparado con materiales que favorecen su desarrollo.
En ese proceso, los investigadores incorporaron estiércol de tapir como parte del compostaje. Los ensayos alcanzaron hasta un 64 % de germinación en condiciones controladas.
El resultado es importante porque aporta información para reproducir una especie amenazada y planificar su recuperación. Sin embargo, la germinación no garantiza por sí sola que todas las plantas lleguen a la adultez: también deben encontrar condiciones adecuadas de humedad, luz, suelo y protección frente a otras amenazas.
Desde 2021, el equipo ha desarrollado nuevos conocimientos sobre la biología y los requerimientos de esta especie, que anteriormente había recibido poca atención científica.
Más de 7.000 árboles sembrados en la región
La iniciativa de restauración ya permitió sembrar más de 7.000 ejemplares de jícaro danto en la región. De ellos, 623 crecen dentro de la reserva Tapir Valley.
El proyecto combina la investigación científica con la experiencia local y el conocimiento de las características del terreno. Esta planificación ayuda a determinar dónde conviene plantar y qué condiciones necesitan los árboles para desarrollarse.
La recuperación del jícaro danto también depende de conservar el hábitat de las dantas. Sin estos mamíferos, la dispersión natural de las semillas podría verse limitada y sería necesario compensar esa función mediante acciones humanas de restauración.
Por eso, el proyecto no se concentra únicamente en plantar árboles: busca mantener las condiciones ecológicas que permiten que el bosque se regenere.
La conservación también involucra a la comunidad
Tapir Valley desarrolla actividades de monitoreo de fauna con jóvenes de la comunidad de Bijagua. A través del programa Travesía Verde, estudiantes participan en la instalación y revisión de cámaras trampa para identificar mamíferos y conocer mejor la biodiversidad del corredor biológico.
Las cámaras permiten registrar animales que son difíciles de observar directamente y reunir información sobre su presencia en diferentes sectores. Estos datos pueden contribuir a orientar las decisiones de conservación.
La reserva también utiliza el ecoturismo de bajo impacto para financiar parte de sus actividades. Las visitas se realizan en grupos privados de un máximo de ocho personas, con protocolos destinados a reducir las molestias a la fauna y evitar la introducción de organismos que puedan afectar al ecosistema.
Además, el proyecto genera oportunidades para guías y familias de la zona, mientras busca que los habitantes se involucren en la protección de su entorno natural.
Proteger una especie puede ayudar a muchas otras
El tapir centroamericano es el mamífero terrestre más grande de Costa Rica y cumple una función importante en los bosques tropicales. Al desplazarse y dispersar semillas, contribuye a la regeneración de la vegetación y al mantenimiento de la diversidad de plantas.
Por eso se lo considera una especie clave para la conservación de su hábitat. Proteger sus necesidades de alimentación, refugio y desplazamiento también puede beneficiar a otros animales y plantas que comparten el mismo ecosistema.
La experiencia de Tapir Valley muestra que la recuperación de una especie amenazada puede estar estrechamente vinculada con la de otras. En este caso, la conservación del tapir y la restauración del jícaro danto se refuerzan mutuamente: uno contribuye a dispersar las semillas y el otro forma parte del bosque que sostiene a la fauna.
❤️ En MásMascotas creemos que cuidar a los animales también significa proteger el ambiente del que dependen. La historia de Costa Rica demuestra que, cuando la ciencia, las comunidades y la conservación trabajan juntas, una especie puede convertirse en una aliada para recuperar todo un ecosistema.